Nutrición y salud

Leche y salud

"Los productos lácteos tienen gran relevancia y deben tomarse en todas las etapas de la vida"

  • Usted está en:
  • Nutrición y salud
  • Leche y salud

Leche y salud

Los productos lácteos tienen gran relevancia dentro de la alimentación humana y deben tomarse en todas las etapas de la vida, con especial hincapié en edades específicas que requieren un consumo más elevado, como veremos a continuación.

Una de estas etapas es la de infancia y adolescencia, en la que los productos lácteos forman parte de manera importante de una correcta alimentación. Por ejemplo, el aporte de vitamina D es muy importante en las edades tempranas porque ayuda a evitar la aparición del raquitismo, que puede afectar a su salud física en los primeros años de vida. Por otro lado, en personas de edad más avanzada, la carencia de esta vitamina puede dar lugar a la aparición de la osteomalacia, caracterizada por una pérdida de masa ósea.

Lácteos y niños

Todos sabemos que las principales fases de crecimiento y desarrollo del individuo tienen lugar durante la infancia y que el calcio es un nutriente imprescindible en este periodo.

¿Cómo no considerar los productos lácteos como un elemento fundamental de la dieta en los primeros años de vida? Además, la adolescencia, es una etapa de “construcción” en nuestro cuerpo en la que el esqueleto necesitará aumentar sus dosis de calcio para evolucionar.

El calcio aporta diversas propiedades beneficiosas a los productos lácteos:

Contribuye a una mayor densidad ósea


Durante la infancia y la adolescencia tiene lugar un crecimiento y una maduración fundamental para el individuo, produciéndose un importante aumento de masa ósea en esta etapa de la vida. Un aporte óptimo de calcio en las tres primeras décadas de vida es fundamental para adquirir una masa ósea adecuada (máxima de acuerdo con el potencial genético de cada individuo).

Esto es debido a que el calcio contribuye al crecimiento y desarrollo normal de los huesos en niños. Para alcanzar una masa ósea adecuada, se estima necesaria la ingesta de 1300 mg/día de calcio desde los 10 a los 19 años.

Contribuye a disminuir la grasa corporal


Según diversos estudios, la ingesta de calcio y la proporción de grasa corporal en niños están inversamente relacionadas y los niños que ingieren más calcio tienden a presentar menor cantidad de grasa corporal. Esto podría disminuir el riesgo de obesidad en la adolescencia y en la edad adulta.

  • En un amplio estudio transversal realizado en Italia, se evaluó a niños de entre 3 y 11 años y se observó que un mayor consumo de leche se asociaba a un menor IMC.
  • Otro estudio revelaba una relación inversa entre el consumo de calcio y la cantidad masa grasa en un grupo de niños de dos meses a ocho años.

Como decimos, los productos lácteos son muy importantes en la edad infantil, ya que este periodo de la vida necesita un aporte muy elevado de calcio y nutrientes que contribuyen al crecimiento y el desarrollo de los niños.

Perfil lipídico


Un consumo adecuado de leche y de productos lácteos puede mejorar el perfil lipídico (las grasas) presente en la sangre. La leche y los productos lácteos aportan ácido linoleico que contribuye a mantener los niveles normales de colesterol en sangre.

De hecho, diversos estudios han encontrado que la ingesta de productos lácteos en población infantil se asocia con cifras más bajas de colesterol y con un mejor perfil lipídico con respecto a los resultados obtenidos en niños que tomaron menos productos lácteos.


Entonces, ¿cuáles son las Ingestas recomendadas para los niños y adolescentes?

Lácteos y mujeres

El embarazo es una de las situaciones en las que las necesidades de calcio son más altas, y la leche y productos lácteos proporcionan una parte esencial de los elementos necesarios para que lograr el equilibrio.

Durante el embarazo, las necesidades de calcio se ven incrementadas ya que el esqueleto del feto se debe mineralizar. Para la población en general, los requerimientos de calcio se encuentran en torno a los 800 miligramos al día, lo cual se consigue llevando a cabo las recomendaciones de dieta equilibrada.

Durante el embarazo, los requerimientos ascienden a 1000 miligramos de calcio al día debido al aumento de las necesidades. Esto equivale a unas cuatro raciones de productos lácteos. Sabiendo que una ración es un vaso o taza de leche, dos yogures, una cuajada, 40 gramos de queso magro u 80 gramos de queso fresco tipo Burgos o requesón, se puede elaborar un plan de alimentación que proporcione la cantidad de calcio necesaria para la mujer embarazada.


También durante la lactancia hay que cuidar la dieta para garantizar la correcta alimentación del bebé. Durante este periodo, se necesita un aporte de calcio de 1200 mg/día, ya que el recién nacido retiene un total de unos 30g de este mineral. Los requerimientos de calcio y fósforo son especialmente elevados para la producción de leche por parte de la mujer, que contiene unos 280 y 140 mg/litro respectivamente. Sería positivo un aporte extra de energía de 500 kcal/día. Además, la producción de leche requiere una elevada ingesta de líquidos.

Durante el embarazo también se necesita aumentar la ingesta de proteínas, para la preparación de los tejidos del bebé, y de hierro y vitamina B9.

En caso de intolerancia a la lactosa, los yogures y los quesos más curados apenas contienen lactosa, por lo que estos alimentos pueden formar parte de la dieta habitual durante el embarazo, para evitar así un posible déficit de calcio. En cualquier caso, y con el fin de no comprometer los requerimientos de este mineral, se aconseja el asesoramiento dietético profesional.

Lácteos y deporte

Los lácteos son un completo imprescindible de la dieta del deportista gracias a su aportación en la fase de preparación, competición y recuperación, ya que, entre otros beneficios, permiten mantener unos niveles adecuados de hidratación.

Contienen una gran variedad y cantidad de nutrientes, y se ha demostrado que la leche es muy útil como bebida durante y después del ejercicio.

¿Cuáles son los beneficios del consumo de lácteos para la realización de actividades deportivas?


Hidratación
Aumento de la resistencia
Recuperación tras el ejercicio
Incremento de la masa muscular y pérdida de grasa
Disminución de daños musculares

Lácteos y tercera edad

La fragilidad en las personas mayores se debe en parte a la pérdida de masa muscular. Para luchar contra este fenómeno se debe mantener una adecuada ingesta de alimentos ricos en proteínas; la leche y los productos lácteos son una buena manera de hacerlo.

Además, la esperanza de vida en Occidente ha aumentado considerablemente en las últimas décadas y la tercera edad se convierte en un grupo muy amplio en la sociedad, para el que la pérdida de masa muscular se ve acompañada de una desmineralización de los huesos. Esto hace que sea más relevante que las personas de la tercera edad tengan unos correctos hábitos de vida y alimentación que ayuden a combatir las patologías ligadas a esta edad, como la osteoporosis en el caso de los hombres mayores de 65 años y las mujeres tras la menopausia.

Beneficios de los productos lácteos para la salud de los mayores:


  • La leche y productos lácteos contienen ácido linoleico que contribuye a mantener niveles normales de colesterol en sangre.
  • La salud de huesos, músculos y varios órganos depende de la correcta ingesta de proteínas, que provienen principalmente de alimentos de origen animal: productos lácteos, carne, huevos y pescado.
  • Las personas mayores deben ingerir más calcio, 1.200 mg / día, para mantener el buen estado de los huesos y el buen funcionamiento del organismo, a través de la regulación arterial, por ejemplo.
  • La dieta debe ser, además, rica en vitaminas. Las vitaminas A, C, E, los antioxidantes y el zinc contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunológico y ayudan a luchar contra el envejecimiento celular.

Para cubrir estas necesidades, los mayores deben consumir 3-4 raciones lácteos por día utilizando leche semi o desnatada, suplementada en vitaminas liposolubles (A, D, E y K).